viernes, 9 de marzo de 2012

LA PREGUNTA DEL NEGRO...


Catherine Walsh con Juan Garcia*


Como ignorante que soy                                           Pregunto porque me conviene,

me precisa preguntar                                                 si ser negro es un delito.

si el color blanco es virtud                                         Desde que nací a este mundo

para mandarme a blanquear.                                  Letras blancas yo no he visto.

Negra fue la cruz de Cristo

El ser negro no es afrenta                                         donde murió el Redentor.

ni color que quita fama,                                                            De negro vistió María

porque de zapatos negros                                        viendo morir a Jesús.

se viste la mejor dama.                                                             Me precisa preguntar

Las cejas y las pestañas                                           si el color blanco es virtud?

y su negra caballera,

que lo analice cualquiera                                          El negro con su color

que interrogando que estoy.                                     y el blanco con su blancura,

Me precisa preguntar                                                 todos vamos a quedar

Como ignorante que soy.                                          en la negra sepultura.

Se acaban las hermosuras

Pregunto sin vacilar                                                    de las blancas señoritas,

que esto no comprendo yo;                                      se acaba el que más critica

si el Sabio que hizo la tierra                                     y el del color sin igual.

de qué color la dejó?                                                 Y si el color blanco es virtud

De que pasta le formó                                                               para mandarme a blanquear.

a nuestro padre Adán

Y el que me quiera tachar

Que me sepa contestar.

Como ignorante que soy,

Me precisa preguntar.

La pregunta del negro. Décima afroesmeraldeña[i], citada en Juan García,1982.



[i] La décima es una de las primeras y más fuertes manifestaciones de la “literatura de la negritud” en la región afropacífico.



lunes, 5 de marzo de 2012

COSMOLOGIA DE LOS PUEBLOS NEGROS (3)


1.3. UBICACIÓN Y TERRITORIO DE LOS PUEBLOS NEGROS.



1.3.1. ESTADOS DE NUESTRO PAIS EN LOS QUE HA PREVALECIDO LA CULTURA NEGRA.

     Actualmente la presencia del negro en los estados que conforman la república mexicana es difícil de percibir –excepto en  los estados de Oaxaca, Guerrero y Veracruz- pero esto no quiere decir que no hayan jugado un papel primordial en el mestizaje del mexicano actual. Es cierto que numéricamente siempre fueron minoría respecto a la población indígena, pero en términos laborales el negro tuvo un destacado papel como fuerza de trabajo en  la mayor parte de las áreas de producción de nuestro país;[1] esta participación prácticamente en todos los estados de la república nos hace pensar que sus huellas tanto culturales como biológicas siguen presentes en éstos.

     Luz María Martínez Montiel, una de las pocas personas que se ha dado a la tarea de profundizar en el estudio de la población negra en nuestro país, con gran esfuerzo y dedicación ha logrado llevar a cabo una recopilación de estudios de grandes etnólogos y antropólogos de México, acerca de la presencia africana en nuestro país; hace una recopilación de nueve trabajos de investigación monográfica fundamentados en  las fuentes de archivos y bibliografía existentes, en los cuales se aborda esta presencia de la población africana en tiempos de la colonia, cada uno de estos trabajos nos presenta la presencia de la gente negra en muchos estados que actualmente conforman la República Mexicana; como son el estado de Puebla, Michoacán, Guanajuato, Nuevo León, Colima, Campeche, Tabasco, Tamaulipas y el estado de Veracruz.[2]

      Gonzalo Aguirre Beltrán en sus estudios antropológicos toca detalladamente los puntos principales en los que se concentra actualmente la población negra de México; los estados de Oaxaca, Guerrero y Veracruz. Hace mención de que en 1570 la población negra –según datos censales- superaba los 18,569 esclavos, repartidos en los obispados de México, Tlaxcala, Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Yucatán y Chiapas;[3] agregando a estos los negros huidos y cimarrones que él ha calculado en 2000 para mantener así la cifra de 20,569 negros, sin embargo, él mismo admite que estas cifras pueden quedar muy cortas al número real de negros introducidos a nuestro país en la época colonial.[4]



     En el estado de Puebla la población negra en tiempos de la colonia se concentró principalmente en los Valles Centrales; Miguel Zerón Zapata               –primer cronista de la ciudad de Puebla- señala algunos casos de la población de color existentes en esta región,[5] otros lugares en los cuales se registró un buen número de negros, según los historiadores Carlos Paredes Martínez y  Blanca Lara Tenorio, es  donde se instalaron ingenios y trapiches, en las poblaciones de Izúcar, Tepeojuma, Chietla y Coxcatlán.[6]

     En Michoacán los negros (esclavos y libres) se concentraron principalmente en el bajío, tierra caliente y las costas del estado; esto lo constata una recopilación de testimonios que nos ofrece un panorama general del avance e integración agrícola del negro; principalmente en el cultivo de la caña de azúcar, los obrajes y el servicio doméstico en los centros urbanos.[7] También existieron negros libres que atraídos por el estilo de vida novohispana, eran poseedores de cierto poderío y solvencia económica, agrupados en cofradías; además de cimarrones y vagabundos contra los cuales la corona española expediría y elaboraría todo un marco jurídico y legislativo, con el afán de someterlos al orden colonial.[8]

     La presencia del negro en el estado de Guanajuato tuvo mucha influencia en el desarrollo del mismo; al igual que en los estados ya mencionados el trabajo de estos fue encaminado principalmente a los servicios domésticos, a la agricultura, actividades ganaderas, a la minería y en diversas artesanías.[9] La historia nos señala a los negros existentes en Guanajuato como personas de no muy buena reputación; creo que esto se debió en gran medida al hecho de que muchos de los habitantes guanajuatenses de origen africano fueron liberados muy temprano desde el siglo XVI, entonces, como hombres libres participaron de la vida cotidiana, se hicieron de algunas propiedades, usaron caballo y portaron armas,  y debido quizás al maltrato experimentado anteriormente de parte de sus amos, promovieron pleitos con los españoles.[10]

     A finales del siglo XVI y principios del XVII, la zona central de lo que hoy es el estado de Veracruz contaba con un medio físico favorable para las actividades que los colonizadores venían desarrollando; la región central del estado se constituyó como un territorio importante  en la formación de haciendas vinculadas a la producción de azúcar, granos y ganados, actividades que en su mayor parte eran realizadas por esclavos negros.[11] En esta región se logran percibir algunas manifestaciones culturales de procedencia africana, así como los nombres de algunas poblaciones: Cerro del Congo, Rincón de los Negros, Guarumbo, Gimba, Valle de Mozambique,  mozomboa y El Coyolillo;[12] éste último según estudios realizados por el historiador Alfredo Martínez Maranto, es una población que en su mayoría  conserva rasgos evidentemente negroides que los hacen ser diferentes de los demás, actualmente los habitantes de “El Coyolillo”[13] manifiestan una clara noción de las diferencias raciales entre ellos y los habitantes de varios poblados aledaños, ellos mismos hacen alusión al hecho cuando dicen ser “cubanos”[14]. Cabe mencionar que esta comunidad conserva muchos rasgos culturales de origen africano que también se hacen visibles en la Costa  Chica de Guerrero y de Oaxaca, tal es el caso del parentesco y familia.[15]

     En este apartado nos hemos limitado a mencionar sólo algunos de los estados en los cuales los negros han tenido una importante participación en el desarrollo de los mismos, para conocer a grandes rasgos la ubicación geográfica que estas personas ocuparon a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional. Nos hemos permitido dejar para el siguiente apartado los estados  de Oaxaca y Guerrero que son –por así decirlo- el punto central de nuestro estudio.




[1] Cf. MARTINEZ MONTIEL Luz María, Op., cit.,   p. 48.
[2] Cf. MARTINEZ MONTIEL, Op., cit, p. 11.
[3] Cf. MARTINEZ MONTIEL, Op., cit., p. 207.
[4] Ibidem.
[5] Cf. MARTINEZ MONTIEL Luz María, Op., cit.,  p. 23. “Cuando narra cómo fue fundado el convento de Santo domingo por los religiosos, indica que en su iglesia había dos capillas, una de los indios, dedicada a la virgen del Rosario y la otra de los morenos, dedicada a Nuestra Señora de la Piedra. Dicha iglesia tenía una entrada especial para los morenos y pardos, a un lado de la misma”.
[6]Cf. MARTINEZ MONTIEL, Op., cit. p. 39.
[7]Cf. MARTINEZ MONTIEL, Op., cit, p. 81.
[8] Cf. Ibidem.
[9] Cf. MARTINEZ MONTIEL, Op., cit, p. 157.
[10] Cf. MARTINEZ MONTIEL, Op., cit., p. 158.
[11] Cf. MARTINEZ MONTIEL, Op., cit., p. 526.
[12] Cf. MARTINEZ MONTIEL, Op., cit., p. 529.
[13] Históricamente esta comunidad ha estado integrada a una amplia región cañera del estado de Veracruz, se localiza a 21 km. De Jalapa, ciudad capital del estado. Según datos estadísticos en 1998 contaba con una población aproximada de 1819 habitantes. Cf., MARTINEZ MONTIEL, Op., cit.     P. 31.
[14] Según Alfredo Martínez Maranto, se debe al hecho de que los habitantes de la población desconocen en gran medida la larga historia de sus ancestros, si bien circula algo de información obtenida del exterior en el sentido de que sus ancestros llegaron de Africa, la comunidad en su conjunto no mantiene ningún lazo consciente de ese hecho; sus características físicas negroides son atribuidas a la migración cubana en estas regiones. Cf. Ibidem.
[15] A las personas de avanzada edad o que han alcanzado un lugar relevante dentro de la comunidad se les acostumbra llamarles tío o tía según el sexo, se tenga o no se tenga con ella un vínculo consanguineo. Cf. AGUIRRE BELTRAN Gonzalo, Cuijla, Esbozo etnográfico de un Pueblo Negro, Obra Antropológica VII, Fondo de Cultura Económica, México 1995.

DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

viernes, 2 de marzo de 2012

Cobró fuerza afirmación identitaria del afromestizaje en la Costa Chica

Cobró fuerza afirmación identitaria del afromestizaje en la Costa Chica
La UAM participa cada año en los festejos por el Mes de la Herencia Negra en México y el Festival del Tambor y la Cultura Africana

AL HABLAR DE mestizaje en México permanece oculto casi siempre el papel destacado que desempeñó la población de origen africano durante la época virreinal y el proceso de integración cultural entre el centro y el sur del país.
Esa porción de la cultura nacional no reconocida por mucho tiempo es el punto ciego al que se refiere el filósofo Slavoj Zizek cuando dice que cada cultura lo tiene y “que le impide identificarse a sí misma”, señaló el doctor Antonio Machuca, director de Etnología y Antropología Social del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
“Percatarse de esa ausencia, darle el valor que le corresponde y restablecer los vínculos con aquellos orígenes es comprender una cultura en forma plena”, precisó el especialista.
Invitado por la Unidad Iztapalapa a las celebraciones por el Mes de la Herencia Negra en México y el Cuarto Festival del Tambor y la Cultura Africana –que organiza la asociación civil México Negro y a las que se une cada año dicha sede académica de la Universidad Autónoma Metropolitana– el doctor Machuca dictó una conferencia sobre los elementos de identidad entre los habitantes de la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca.
En entrevista el investigador recordó que los descendientes de la población africana llegada a México en la época colonial –como resultado de la trata de esclavos– se diseminaron principalmente en las regiones costeras de Veracruz, Guerrero y Oaxaca construyendo una homogeneidad regional.
La transferencia de africanos al continente americano generó procesos de preservación de aquella cultura aun mejores que en sus lugares de origen. Este fenómeno es denominado por el antropólogo Roger Bastide –aclaró Machuca– como “culturas en conserva”.
En el proceso de preservación cultural africana la memoria corporal y paisajística fue fundamental; el comportamiento ritual de los grupos y la sacralización de lugares semejantes a los de su tierra natal fueron determinantes.
El antropólogo explicó además que la herencia africana en México puede identificarse todavía en la medicina tradicional de la Costa Chica, en toponímicos en Veracruz y en la estructura de parentesco de linaje existente aún en algunas comunidades de la región.
Entre las tradiciones africanas perdidas nombró la “construcción en redondo”, una forma que proporcionaba a la vivienda características bioclimáticas.
El académico destacó que en los 20 años últimos cobró fuerza un movimiento de afirmación identitaria regional del afromestizaje en la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca que dio lugar a la formación de la Asociación del México Negro y a proyectos como el Museo de Cuajinicuilapa.
“Afirmar el sentido de las particularidades en la posibilidad de generar niveles de ciudadanía en los que se reconozca el componente cultural –sin desvincularse del concepto de nación y de pluriculturalidad de la región– es uno de los propósitos del movimiento”, destacó.

Máscaras de África y México. Dos culturas rituales.

Máscaras de África y México. Dos culturas rituales.


La muestra Máscaras de África y México contribuye al conocimiento de los aportes culturales de la Tercera Raíz.
Foto: Arturo López/Conaculta
Las contribuciones de la cultura africana a México fueron cuantiosas en el habla, las creencias religiosas, ritos, fiestas, magia, música, danza, vestuario y gastronomía, afirmó Rafael Flores Fernández, coleccionista de arte popular y uno de los promotores, junto con el sacerdote Glyn Jemmott Nelson, del Festival del Tambor y la Cultura Africana y el Mes de la herencia negra en México.

La presencia de África en nuestro país desde el punto físico humano es más notoria en regiones como la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca, el sur de Veracruz, Michoacán, Puebla, Zacatecas, San Luis Potosí. Chiapas, pero está presente en gran parte de la República a través de diversas expresiones del arte popular, añadió Flores durante la inauguración de la muestra Máscaras de África y México. Dos culturas rituales.

El coleccionista dijo que el objetivo primario de esta muestra ¿integrada con 60 máscaras africanas, 200 mexicanas y otros 60 objetos artísticos de uso ritual y ornamental¿ es precisamente aportar una visión genérica de las similitudes, en unos casos muy lejanas pero perceptibles, que existen entre los productos artísticos de los dos continentes.

¿Las máscaras indígenas mexicanas son desde luego diferentes a las africanas, pero en muchos casos tienen la misma función ritual y rasgos negros que evidencian su origen, pues los indígenas las fueron adoptando y adaptando a su cultura y a la cultura española. Lo mismo ocurrió con las danzas, la música, la comida, los vestidos¿, resaltó el coleccionista, quien es propietario de las piezas expuestas en el Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP).

La muestra, instalada en las galerìas 3 y 4 de la Quinta Margarita del MNCP con guión museográfico de Norma Ortiz, incluye máscaras, esculturas, bastones de mando y otros utensilios rituales y domésticos de Ghana, Camerún, Costa de Marfil, Sudáfrica, Kenia, Gabón, Nigeria y el Congo, así como de las regiones afromestizas de Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Michoacán, Hidalgo, Puebla y Zacatecas.

Una de las piezas más grandes e impresionantes es un mascarón alargado de casi un metro de altura de la etnia oubí de Costa del Marfil. Una máscara mexicana, muy bella e igualmente enorme, procedente de la cultura purépecha de Uruapan, Michoacán. Al igual que la mayoría de las máscaras indígenas, se usa en fiestas de carnaval, patronales y cìvicas, en la ejecutoria de danzas y procesiones.

Las cédulas que explican las piezas de Máscaras de África y México son ricas en información sobre el uso que éstas tuvieron o aún tienen para los pueblos: son una proyección espiritual humana, una apropiación de la naturaleza, proceden del periodo animista y están pensadas o diseñadas para verse en movimiento.

Las hay de cuatro categorías, según la representación que proponen. Unas invocan espíritus de antepasados o ancestros; otras a héroes mitológicos; unas más combinan figuras de héroes y ancestros y otras representan espíritus animales, convocando la remota época de los tótem.

La ¿tercera raíz¿ de México procede de 1519, cuando Hernán Cortés pisó por primera vez territorio nacional. En su armada venía un negro criado y formado en Cuba. A partir de la consumación de la conquista española en 1521, el número de emigrados se incrementó hasta a alcanzar los 200 mil en los tres siglos de colonización, según un texto informativo de la asociación civil México Negro.

La mayoría de los africanos llegaron como esclavos, pero muchos desempeñaron tareas de confianza para los españoles como capataces de minas, trapiches, fábricas textiles y explotaciones agrícolas, artesanos de construcción y vaqueros de haciendas ganaderas. Para los negros no estuvo prohibida la monta de caballos, como ocurrió con los indígenas hasta finales del siglo XVIII.

La exposición Máscaras de África y México estará en exhibición hasta el 15 de abril, cuando culmina el ciclo ceremonial de los carnavales en diversos estados de la República. El Museo Nacional de Culturas Populares está ubicado en Hidalgo 289, centro de Coyoacán.
 
Autor/Redactor: CONACULTA
Editor: Manuel Zavala y Alonso

jueves, 1 de marzo de 2012

COSMOLOGIA DE LOS PUEBLOS NEGROS (2)


1. PRESENCIA DE LA CULTURA NEGRA EN MÉXICO:



1.1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

     A lo largo de toda la historia universal, y en la gran confusión que se vive en el mundo actual, el negro africano ocupa una situación muy compleja,[1] se le ha considerado como persona incapaz de civilización  y con derechos inferiores a los de otras culturas humanas, sobre todo por la europea, debido a éstas circunstancias la raza negra ha sido tema de segundo término en el estudio de las razas humanas. Al menos en nuestro país, la población negra ha recibido muy poca atención de parte de los historiadores[2]; a pesar de que la llegada de los negros a México se dio en el mismo tiempo de la conquista, y por lo tanto con la llegada de los españoles.[3]

     En tiempos de la “Conquista” del continente americano por parte de los españoles, fue introducido a éste un gran número de negros, que desde entonces hasta nuestros días siguen teniendo presencia en nuestro continente. Esta población de origen africano se concentró en cuatro zonas principales; el caribe fue la primera zona, Panamá la segunda, Colombia y la parte norte de Ecuador constituyeron la tercera parte; quedando en cuarto lugar Perú y México[4]. Estos negros fueron introducidos a nuestro continente por vías de la esclavitud; desde su captura en Africa fueron tratados como animales, los obligaban a realizar largos viajes en condiciones exageradamente inhumanas;[5] estos viajes tenían una duración aproximada de un año y medio.[6]

     Esta presencia del negro en nuestro continente ha logrado constituirse como un elemento importante para la rica pluralidad cultural de toda América; existiendo muchas manifestaciones culturales que originalmente conservan algunos de los rasgos esenciales propios del continente africano. También ha participado en la mezcla cultural que se dio entre la cultura indígena, la europea y la del negro africano; mezcla que ha originado un mestizaje cultural y biológico[7] que desde mi propio punto de vista es el que prevalece en la mayor parte de nuestro continente. Es obvio que el negro jugó y sigue jugando un papel importante para el desarrollo cultural, sociológico y económico de la mayor parte de los países de nuestro continente americano.



1.2. LLEGADA DE LOS NEGROS A NUESTRO PAIS.



     Según el testimonio del antropólogo mexicano Gonzalo Aguirre Beltrán, los primeros negros que llegaron a México fueron traídos por Hernán Cortés en 1519[8], los nativos quedaron sorprendidos por su piel obscura, pues nunca antes habían visto a un negro, ¡lo creyeron un dios![9] Don Hernán traía consigo cuando menos a uno de éstos llamado Juan Cortés; algunos de sus acompañantes cargaban con otras personas también de color. Se cree que uno de estos negros llamado Juan Garrido, fue el primero que sembró trigo en nuestro país. Otra de las personas que introdujo negros en México fue el señor Pánfilo Narváez, dos de ellos conocidos por la historia de la conquista: uno era bufón y el otro desembarcó con viruelas y las introdujo a nuestro país, cosa que desencadenó una gran epidemia entre la gente nativa del lugar.[10] Aguirre Beltrán estima que hubo por lo menos seis negros que venían como sirvientes de estas personas que tomaron parte en la conquista de nuestro país.

     Posteriormente la introducción de negros a nuestro país se convirtió en un hecho cotidiano, como es bien sabido la mano de obra negra era fundamental para el desarrollo de las tierras recién descubiertas. Estos primeros esclavos negros antes de ser introducidos a nuestro país eran cristianizados en España y probablemente hablaban ya la lengua española, a éstos se les conoce como esclavos latinizados por el contacto que ya habían experimentado con la cultura europea. El catequizar a los negros antes de arribar al continente americano era una necesidad de primer orden para los españoles, pues consideraban que el negro proveniente directamente del Africa aparte de practicar otras religiones, inculcaba hábitos y costumbres no cristianas a los nativos del lugar.[11] De esta manera tuvo que surgir una organización para la introducción de mano de obra africana en el continente recién descubierto, empresa que alcanza plena madurez en el último tercio del siglo XVI;[12] la primera medida que se toma para la introducción de negros a nuestro continente se da el 3 de septiembre de 1501, en la cual se le pedía al entonces gobernador de la Isla Española que no permitiera la entrada de judíos, moros, ni negros recién convertidos, favoreciendo de esta manera la entrada de negros cristianos.[13]

     Esta medida de seguridad en la introducción de africanos a la Nueva España y muy a pesar de las exigencias de parte del gobernador, no duró mucho tiempo en pie, pues al impedir la entrada del negro proveniente directamente del Africa encarecía el precio de los esclavos, además de que en el transcurso del tiempo la demanda de la mano de obra esclavista había aumentado considerablemente hasta el punto de volverse indispensable para el rápido desarrollo de La Nueva España.[14]

     De esta manera, aparte de los negros latinizados, llegaron otros a México conducidos directamente del Viejo Mundo por medio de los permisos otorgados por el rey a un gran número de empleados que llegaban de Europa a la Nueva España a ocuparse de su administración.[15] A partir de entonces la presencia africana en empezó a ser numerosa; Aguirre Beltrán considera que es muy difícil y casi imposible precisar el número exacto de negros introducidos al país por la vía legal de las licencias y los asientos ya que era una cantidad muy elevada.[16]

      Debido a los altos costos de las licencias para traer negros al Nuevo Mundo, empieza a darse el contrabando de mano de obra africana y con ello nacen las entradas clandestinas;[17] También existieron algunos esclavos negros llegados a la Nueva España en los inicios de la colonia por las rebeliones y naufragios de los buques negreros y muchos otros arribaron por la fuga de otras colonias europeas en América.[18]

     El tráfico de esclavos, legal y clandestino, funcionó de manera ordinaria y sin mucho obstáculo durante los tres primeros siglos coloniales, la necesidad de mano de obra productiva, hizo necesarios los permisos de importación y la posesión de asientos para comerciantes extranjeros, quienes se encargaban de proveer de mano de obra africana a las colonias recién conquistadas, lo cual facilitó en gran medida el comercio de contrabando, ya que se entregaron permisos para entrar sin dificultades en puertos mexicanos. Los únicos puertos legales para la entrada de los negros a tierras americanas fueron Acapulco y Veracruz; en un principio se utilizó también el puerto del río Pánuco y posteriormente el de campeche.[19]



[1] Cf. BOSCH Pedro (Dir), Las razas humanas, Africa, América y Europa. España 1967.  P. 164
[2] Los historiadores Carlos Paredes Martínez y Blanca Lara Tenorio, en una recopilación de estudios acerca  de la población negra en nuestro país, coordinados por la antropóloga Luz María Martínez Montiel, atribuyen esta situación al hecho de que en México la historiografía se ha inclinado por la historia política, la apología de las grandes figuras y acontecimientos, y que por lo tanto no se han tomado en cuenta las grandes masas de la población. Cf., MARTINEZ MONTIEL Luz María, Presencia Africana en México, Consejo Nacional pala la Cultura y las Artes, Méx. 1987, p. 19.
[3] Cf. Ibidem.
[4] GROSSI Verónica, La población Negra en México, Google (buscador).
[5] Cf. MARTINEZ MONTIEL Luz María, Op., cit.,  p. 567.
[6] Cf. AGUIRRE BELTRAN Gonzalo, La población negra en México, Obra Antropológica II, Fondo de Cultura Económica, Méx. 1989, p. 31.
[7] Cf. MARTINEZ MONTIEL Luz María, Op., cit.,  p.337.
[8] Cf. AGUIRRE  BELTRAN Gonzalo, Op., cit. p. 19.
[9] Cf. VAUGHN Bobby, Negros en México, Google (buscador).
[10] Cf. AGUIRRE BELTRAN Gonzalo, Op., cit., p. 19-20.
[11] Cf. AGUIRRE BELTRAN Gonzalo, Op., cit., p. 20.
[12] Cf. AGUIRRE BELTRAN Gonzalo, Op., cit., p. 29.
[13] Cf. Ibidem.
[14] Cf. AGUIRRE BELTRAN, Op., cit., p.16.
[15] Cf. AGUIRRE BELTRAN, op., cit., p.20.
[16] Asiento: Es un término del derecho público español que designa cada contrato hecho, con propósitos de utilidad pública y para la administración de un servicio pública, entre el gobierno español e individuos particulares. Cf. AGUIRRE BELTRAN, Op., cit., p.21.
[17] Cf. AGUIRRE BELTRAN,  Op., cit.,  p. 25.
[18] Estos se dedicaban principalmente a la cría de ganado en las costas del Pacífico, Aguirre Beltrán hace mención de que estos negros vaqueros fueron los que poblaron en mayor cantidad la Costa Chica de Guerrero y de Oaxaca. Nos dice que eran esclavos huidos de su y la ciudad de Atlixco Puebla; al ser perseguidos por sus amos buscaron el protector aislamiento de la costa. Cf., AGUIRRE BELTRAN, Op., cit.
[19] Cf. MARTINEZ MONTIEL Luz María, Op., cit.,  p. 467.

IV ENCUENTRO DE ESTUDIOS AFROAMERICANOS

CONVOCATORIA
IV ENCUENTRO DE ESTUDIOS AFROAMERICANOS
“ÁFRICA DE AMÉRICA Y LA NACIÓN”
8* Y 9** DE MAYO 2012
*Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Plantel Centro Histórico
... **Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México

Se convoca a la comunidad universitaria, académicos, organizaciones, artistas, colectivos y público en general a participar en el IV Encuentro de Estudios Afroamericanos, con el objetivo de propiciar el debate, la crítica, el intercambio de ideas y experiencias en torno a la participación de lo afro en la vida histórica del continente americano.

Líneas temáticas:
Afroamérica y la nación
África: historia, cultura y problemas contemporáneos
Filosofía africana y afroamericana
Religiones afroamericanas y cultos religiosos populares
Revoluciones en América y tradiciones de insurgencia de Afroamérica
Relaciones interétnicas entre afrodescendientes e indígenas
Afrodescendientes y ecología en América.
Arte y Cultura popular desde afroamericana.
Género y feminismo afro
Hacia una literatura afroamericana.
Movimientos sociales, violencia política y derechos humanos desde Afroamérica.

*La convocatoria está abierta a otras propuestas que se relacionen con el estudio de
Afroamérica.

Requisitos de participación:
Las ponencias pueden ser individuales o colectivas y contarán con un tiempo máximo
de 15 minutos para su exposición durante el Encuentro.

Los participantes deberán enviar al correo electrónico:
encuentro.estudios.afro@gmail.com

Las propuestas de participación deberán enviarse con el siguiente formato:
Nombre del participante
Correo electrónico/Teléfono
Título de la ponencia
Área temática
Resumen de 10 líneas
Breve Ficha curricular

Fecha límite para recibir propuestas: 20 de Marzo de 2012
Las propuestas serán evaluadas y se confirmará su aceptación.

Información y comunicaciones: encuentro.estudios.afro@gmail.com